Celebrando con sexo y rancheras – Crónica Aniversario Colsexy

Por: Pornomotor

Aquí estoy de nuevo en otro aniversario más de Colsexy. Después de un viaje de negocios, nada mejor que pegarse una buena rumba erótica y apagarle las velitas a Wiliam y compañia. Me bajo del taxi y un negro grande me recibe con un paraguas, dice que suba las escaleras y ahí me reencuentro con la comitiva en pleno.
El escenario está renovado, lo que antes parecía un sobrio club swinger ha sufrido un cambio extremo y ahora es un lugar más acogedor, bello, con el mismo espacio de antes pero transformado en un spa que te invita a quedarte instalado de una en la rumba.
Una linda pelinegra que destila lujuria por los poros me sonríe y entonces me apresuro a quitarme la ropa semimojada por el invierno bogotano para así ponerme más cómodo (entiéndase ir al locker y salir con una bata estilo poncho antioqueño y unas sandalias azules para gozar del ambiente sexy de este nuevo aniversario). Sigo el mismo protocolo de siempre que es pedir un trago en la barra y así entonarme para lo que viene.

Primero hago un tour por todo el lugar en compañia de Mayra, una paisita delgadita, de carita inocente, consentida y consentidora con la que departimos unos rones para luego encaminarnos a probar la renovada sala de fantasías.

En los sofás de la pista la gente bebe y las parejas inician los primeros toqueteos de la noche. En la sala de fantasías ya había acción. Allí estaba Dalila, la rubia de labios carnosos y piel blanca que siempre se entrega al placer sin límites. Esta vez un tipo gordo la follaba en la cama central, empezaron los gemidos de Dalila y la invitación del gordo a que nos hiciéramos al lado de ellos. Mayra se puso en cuatro, el gordo le tocaba las tetas mientras penetraba a Dalila y yo clavaba a Mayra hasta que mi chica se tumbo de lado, ofreciéndole su coño a la rubia Dalila que sin dudar le dio lengua mientras terminaba mi faena con Mayra contemplando esa escena lésbica calientísima que hizo venir al gordo. Quedé antojado con Dalila, entonces cambié el preservativo y terminé mi acto con la rubia. El gordo se quedó quieto es una esquina mirando toda la situación. En ese momento comenzaba a llegar la gente en masa, directo a ese cuarto del placer. El club ya empezaba a quedar chico ante la continua llegada de clientes que sabían que esta no era una fiesta cualquiera.

Un reconocimiento a los infaltables

Identifico a dos parejitas que ya son clientes habituales de estos encuentros. Un viejo que viene con su mujer, una veterana bien conservadita que siempre deja relucir sus senos bien contorneados por una blusa plateada que se los marca exuberantemente. Siempre les gusta mirar y si participan lo hacen con alguna chica bonita que les llame la atención. Ellos socializan mucho con Norma y Víctor Hugo, otra de las parejas infalibles de estos encuentros, el tipo es acuerpado, alto y conversa con todas las parejas y niñas que pueda lograr. Norma es menudita,de piel canela, ese contraste de ambos es sexy, de hecho es una pareja considerada sexy por los participantes habituales y ella hoy esta buenísima, tiene un short de jean ajustado y medio deshilachado a la altura de los muslos, una blusa colorida y tacones. Ellos nunca paran, siempre buscan acción por aparte y siempre terminan juntos, tirando o viéndose uno al otro como follan con alguien distinto. Pero siempre se buscan ya sea para tomar un trago o para reiniciar los juegos eróticos.

A mitad de la noche llega el gozón por excelencia, el que no se ha perdido las 15.287 y pico de fiestas de Colsexy desde su existencia, el que siempre se va de último, el cuentachistes, el enamorado de todas… ahí esta Don Samuel con su cachaquísimo acento, su “swing” y su amiga a la que ya había visto de varios eventos atrás. Llegan ambos en un buen momento de la rumba, la mujer se queda con mucha ropa para mi gusto, rumbea y bebe pero no participa (y creo nunca lo hace). A Samuel tampoco lo veo participando como tal, él siempre se goza la rumba, se baila todo lo que le ponen (y también se lo bebe), anima, le hace barra a los demás en el sexo… pero su táctica la tengo pillada y es contemplar bien el ganado existente para después vacunar a sus reses preferidas al final, sin tanto estorbo y tanta multitud. Samuel no podía faltar a este aniversario.

También está por ahí Giselle, la mujer todo terreno que nunca falla a las grandes corridas, despelucada, con sus ojos enormes desorbitados por el sexo y su placer por el whisky, a ella siempre se le ve en cualquier lugar, sea habitación, pista, jacuzzi, sauna o baño turco. A ella solo le faltó tirar en la barra del bar.

En fin, a todos los clientes vip me los encontré, desde los más jovencitos como Ramiro, que es como uno de los galanes reconocidos, hasta los maduritos y viejos. Pero también vi muchas caras nuevas, los “futuros socios”, ellos seguramente quedaron fascinados, van a repetir y luego no los sacará nadie de las fiestas porque para su fortuna escogieron el encuentro del año para su iniciación en este mundo.

Hora del brindis

Hay luces, humo y olor a lujuria.La rumba está en pleno furor y por fin me animo a conversarle a Estrella, una niña de rostro angelical, vestida de hawaiana, cuerpo finito, tímida, con aire inocente pero capaz de despertar las más ardientes pasiones. Apenas cumplió la mayoría de edad y no he podido dejar de mirarla en toda la noche. Estrella es la encargada de prender el show simultáneo. Es la que más me gustó de todas pero no la pude coronar, parece que no se dejó de nadie, solo bailó, departió con parejas y conversó con muchos tipos, pero no la vi metida en los gang-bang ni en las fantasías fuertes. Es toda una bailarina y por eso centró las miradas del público en ella. Después no la volví a ver. Pero fue un buen preámbulo para calentarme y desatar mi pasión contenida en el cuerpo de Alejandra, una pelinegra de labios carnosos, mirada intimidante, buenas tetas y culo ídem. Después de bailar por mucho tiempo pegados me la llevé al cuarto oscuro en el momento en que la gente empezaba a tener sexo en la pista. En ese cuarto también están Norma y Victor Hugo en un gang-bang, la pareja de la señora sexy y el viejo observan todo sentados en una esquina de la penumbra. A nuestro lado llega Mayra con un tipo pasado de tragos que quiere también estar con Alejandra, entonces nos salimos del cuarto y tiramos en uno de los sofás de afuera que está más lejano a la multitud y a la pista. Otras niñas siguen bailando después del show de Estrella, la hawaiana. Cierran con un número lésbico y viene luego una “stripper” invitada que desaparece con el humo de la pista, como un acto de ilusionismo.Entonces las luces vuelven y se apagan, se anuncia el espectáculo musical de una mujer con pinta ranchera, traje blanco ceñido y sombrero típico norteño, botas y blusita corta, pelo negro y una energía como si quisiera estar desnuda y cantar así para toda la fanaticada. Suena una pista y esta mujer se despacha con un repertorio conocido de música de despecho, baladas y rancheras que si bien no son mi género predilecto, me hacen igual sollármelas por el ambiente tan bacano que se respira en la pista. Ella es una mujer sensual, algo madurita pero aguanta y no faltó el cliente que empezó a preguntarle a los organizadores si la chica iba a algo más que cantar. Luego de un par de baladas de “plancha”, la mujer se desapareció y el micrófono comenzó a rotar entre las manos de las damas despechadas como Susana, ella se distingue por sus ricos masajes y su cachondez total, pero esta vez tomó el rol de cantante y fusiló a grito herido los más reconocidos temas de despecho. Después se desahogó fue con sexo y más sexo, dicen que fue la última en irse y que casi no la mueven del catre y del club.

El brindis también se hizo en honor a una mujer cumpleañera que vino con su pareja a celebrar por partida doble. Con ella pude compartir unas palabras en el jacuzzi, sentí a una veterana gozona que seguramente ya había estado en muchas fiestas “swinger” al lado de su pareja. Le gusta mucho mirar a los demás y cuando le entran las ganas de desorden le pide a su acompañante que le consiga una “princesita” para satisfacer sus fantasías. Como todas las mujeres que vienen con su hombre, al principio es tímida en la interacción con las niñas, pero una vez con los tragos y con el paso de las horas se desinhiben y le dan rienda suelta a sus deseos. Y es que el ambiente de este aniversario no daba para más, la sensación de euforia y éxtasis de total se sentía en cada rincón y se contagiaba de piel a piel en cada individuo. Así fue de principio a fin. Tocaba festejarlo con altura.

La verdad no me quería ir, muchos no lo querían hacer. Se terminaba en mi opinión, la mejor rumba de las últimas de Colsexy en las que he estado. Me comentan que la próxima gran rumba de club se extenderá algunas horas más, como típico “after party” que se respete. Ya son media docena de velitas que le apagamos a la mejor fiesta erótica de la capital.

!Que sean muchas más y salud!…