Donde comen dos, comen tres – Trios eróticos en una fiesta swing de Colsexy

Por: El Perverso Capitán Swing

Esa frase la decía mi abuelita y no era refiriendose a sexo propiamente, pero la frase me llamaba la atención yla quería aplicar a esto último.  Que mejor que estando en una fiesta de parejas y tríos para hacerlo.

La última vez que tuve un trío cerca fue en una serenata con mariachis para una amiga. Dudo que en la época moza de mi abuela existieran fiestas swinger o encuentros eróticos como tal , lo que si es seguro es que quiero ver si ese refrán de sabiduría se cumple en mi fiesta caliente.

Una casa discreta y esquinera es el escenario de esta noche de lujuria, timbro detrás de una reja blanca que se abre, en la puerta me recibe un hombre que me hace subir a un segundo piso, abajo hay una pista de baile grande pero la tan anunciada fiesta gang bang de parejas y trios es en el piso de arriba. Alli encuentro todo lo que busco, no me hace falta más. Un bar con mini pista de baile, una buena zona humeda al fondo y a mi izquierda una cortina que se abre para darle paso a una gran sala de fantasias grupales, semioscura, en donde los cuerpos se entregan al placer y donde existe un pequeño resquicio habilitado como zona de masajes eróticos. Pero no quiero entra con detalles de descripción de lugares sino que voy al grano: el tema de las parejas y los trios si los hay. En casi cuatro horas de entretenimiento, baile y sexo pude apreciar que los tríos se formaban luego de socializar hombres con mujeres y parejas con mujeres. Es decir que nunca vi llegar a tres personas juntas pero al calor de la rumba, de los tragos y de la socialización se llegaba al objetivo común de teminar tirando en tríos. Si bien no me paré en toda la entrada para chismosear a todos los clientes que llegaban, si me la pasaba dando vueltas por todo el lugar a ver que cosas llamativas podía detectar y así encontré:

Parejas tímidas: Una pareja veterana llamó mi atención(vamos a llamarlos Enrique y Graciela).Por encima se notaba que era su primera experiencia “swinger”,ella era mona, voluptuosa, más bien “repuestica”, con los cachetes colorados (puede ser que abusó del tiempo en el baño turco) y en principio se la pasó recostada en una columna al lado del baño, hablaba con los de la organización o con el animador, de vez en cuando se recostaba en el bar a tomar algo. Al principio pensaba que venía sola, pero luego me di cuenta que el que no perdía su tiempo y disfrutaba más era su marido Enrique. Enrique miraba y daba vueltas por todos los escenarios, no conversaba con las chicas y solo se limitaba a mirar y a tirar cuando podía. Luego Graciela se desinhibió un poco: se entró al cuarto de fantasías a mirar y a mirar, típica mujer “voyeur” que ni siquiera se amancebó con su marido Enrique, al que solo le faltó sacar el periódico mientras su mujer le llevaba un café y se ponía a tejer al lado suyo. De pronto lo que veían era mucho voltaje para ellos y quizá en casa le darián rienda suelta a su pasión contenida de la manera más salvaje posible.

Parejas temidas
: De las que vi, obviamente ninguna era principiante en el tema y ya tenían experiencia en estas fiestas. Carlos Alberto y Paulina por lo menos ya saludaban con familiaridad a los organizadores, al disjockey, al animador y a algunas de las niñas presentes. El hombre llega en su traje de ejecutivo a cambiarse y la dama también está muy bien arreglada a pesar de la despelucada que les darán adentro. Departen unos tragos para entonarse antes de cambiarse y una vez salen ligeros de ropa entran de una en calor. Siempre que ambos tiran invitan a una linda chica a que se les integre, pero casi no entran en montoneras, simplemente gozan el trío en donde Paulina se entrega en caricias, besitos y manoseos con la niña de turno, mientras Carlos Alberto se alterna a penetrar a su mujer y a la invitada al trio. Pero también bailan, beben y socializan con parejas y hombres solos. Carlos Alberto actua por instinto,él quiere con todas, diferente a Paulina que se deja llevar más por las iniciativas de su marido, ella es una mujer contenida que una vez entra en faena sexual se transforma en toda una hembra voraz a la que no se complace facilmente.


Pero había otra pareja atrevida con la cual me integré. Wilson y Susana, una pareja joven que ya había estado en un par de fiestas, pero solo en esta pude romper el hielo con ellos. Fue en el sauna mientras departian con Nina, una de las chicas invitadas que ya conocía, como Nina me los presentó entonces tuve mucho contacto visual con Susana y “feeling” con Wilson por lo que el desorden estaba anunciado, ese trío era perfecto y conmigo se volvió cuarteto y cuando nos fuimos al salón de fantasiás se volvió un gang bang múltiple, una locura total, Nina me hizo sexo oral delicioso y terminé penetrando a Susana ante la vista de Wilson y muchos hombres más.

Parejas escondidas: Son las que se refugian tras el velón que ponen en el lugar de los masajes y se hacen alli para darle rienda suelta a su pasión. A mi me figuró dar con una pareja de aquellas en el momento en que me daban un confortable masaje. Esa pareja se excita observando los masajes eróticos y terminan ellos dándose su propio masaje, lo que produce un efecto similar a quién los ve, por eso terminé tirando con una de las masajistas, deseando que se uniera otra para hacer el trío pero me conformé sintiendo los gemidos y las exhalaciones de la pareja de al lado, mientras yo tendido boca arriba y tapado con una toalla en los ojos sentía un éxtasis total. Solo escuchaba susurros de las otras parejas escondidas que se entregaban al frenesí en un espacio pequeño pero muy excitante ya que uno con los ojos cerrados pone a trabajar más la imaginación.

Tríos calientes: Una vez terminado los masajes seguí explorando por todos los lugares a ver que encontraba. En el sauna y en el baño turco me topé literalmente con los “tríos calientes”. En el turco estaba Valentina la pelirroja con una pareja de casados, las dos nenas le daban sexo oral al tipo y luego el hombre se tiró a la esposa mientras esta le daba lenguetazos a los senos de Valentina. Una acción calientísima por el lugar y la belleza de las chicas que logré contemplar mas o menos de afuera con los vidrios empañados del  baño turco. En el sauna ví el origen de otro trío al que le tocó irse para el jacuzzi ante el calor tremendo del sauna. Una monita de pelo corto llamada Ximena estaba siendo sometida por dos varones, pero la nena con la cara enrojecida les propuso ir al jacuzzi en donde irian a revolotear sus aguas ya mansas y tibias.

Cansado y satisfecho por la misión cumplida me fui a la ducha y a los vestieres invocando las palabras de mi abuelita: “mijo, en donde comen dos, comen tres”. Y comprobar así que estas fiestas son un banquete del sexo en donde efectivamente no solo comen dos, sino tres y hasta un batallón.