Las chicas de la capa roja – Crónicas Colsexy

Por: El Perverso Capitán Swing

Cuando eramos niños crecimos con cuentos infantiles como Caperucita y Blancanieves. !Quién iba a pensar que a los pocos años esos inocentes personajes se me convertirían en fantasías sexuales que en mi edad madura se cumplieron!. 

Aqui estoy en una noche de “gang bang” en donde Blancanieves no tiene enanitos a su lado pero si hartos varones que se las quieren dar de príncipes encantados (dicen que una imagen de “gang -bang” por excelencia aplicada a los cuentos animados es la de Blancanieves siendo sometida por sus siete amiguitos) y también de tipos que se sienten lobos y se quieren devorar a las “caperucitas”, a estas chicas de rojo que para mi fueron las ganadoras en este mano a mano erótico y por eso les quiero hacer un homenaje:

Leydi Johana: A ella la conocí en el sauna del hotel, justo en el momento en que todos estaban de relax y yo me encontraba ganoso como lobo feroz de hacerme a una presa. Esta caperucita parecía atrevida y tenía unos ojos de hembra insasciable, pero a la hora de entrar en accion me toco meterle un par de rones para que aflojara su capa y algo más. Me resultó difícil llevarmela al cuarto oscuro, pero eso hizo que le tuviera más deseo a la hora de comermela.No tenía necesidad de preguntarle que de quién eran esos ojos, esa boca o esas piernas como en el cuento.Eso si le salte encima apenas se quito la capa, los  cucos y el brasier para tragarme sus senos, lamerle un poquito su coño y luego clavarla en “lobito” que es como decir el “perrito” pero de una manera más salvaje. Después de esa faena pensé que esta nena ya se podía ir a llevarle manzanas a su abuelita ya que ambos quedamos exhaustos luego de semejante polvo, pero por ahí la vi participando y exprimiendo a los demás varones de la fiesta. Y aunque quería repetir con ella, la euforia de la rumba me llevo a otra “caperucita”.

Lina: el show lesbian corrió por cuenta de ella y una “blancanieves” cuyo nombre no me acuerdo. Pero si me acuerdo de Lina, una paisa chiquita, extrovertida y con cuerda para muchas faenas. Después del número que incluia metida de “dildo” por el coño de la “blancanieves” por parte de Lina y viceversa, la paisita  seducía a los presentes incluyendo mujeres. Mientras sonaba la música sensual, ella me alcanzó a manosear mi erecto pene por debajo de la toalla y términe tirándomela junto a otro man que era feliz masturbándose mientras yo la penetraba, para luego él tomar su turno y clavarla feroz como el lobo del cuento, yo creo que este arrecho tipo se tiraba hasta a la abuelita de la “caperucita” y de pronto hasta a el cazador. Lo cierto es que Lina colmó mis expectativas y de ahora en adelante siempre que vea una capa roja pensaré en ella.

Alexandra: no sé si yo bebí mucho o que pero a esta mujer yo la vi de “caperucita” y “blancanieves”, seguramente después de salir del cuarto oscuro aparte de despeinada también salía con los trajes cambiados.Un “cambiazo” sexual que seguro ni se dio cuenta, de pronto hasta perdió los cucos y perdió su virginidad por centécima vez. Al final la vi con un sugestivo “babydoll” que resaltaba sus curvas y nos encerramos en el cuarto privado para un masaje que fue espectacular, su mentón pasandome por mi espalda y mi cuello, sus manos aceitadas y suaves tocandome las nalgas y los muslos, para luego voltearme y seguir estimulando mi pecho y mi vientre. Después dejé que se hiciera encima mio y que ella tomará absolutamente el control de todo. Fue un polvo relajado, más bien rapidito, con el masaje ya me sentía realizado, como estaba agotado aproveche para tomarme un trago con ella y conversar por un rato hasta que la fiesta muriera. 

Seguramente no me basta con un solo escrito para contar todas las experiencias que viví con estas heroínas de los cuentos animados en esta noche, pero las anteriores comentadas son más que suficiente para mostrar como algunas mujeres se meten con todo en un personaje para hacer las delicias de los presentes que se gozaron esta fantasía.   

Al final de la rumba me despedí de algunas niñas que se iban y de otros participantes, ya no quería sexo pero si divertirme como enano al lado de una “blancanieves” que estaba en la pista en el bar-dance, dejándose invitar de cervezas y tragos de ron. Helena se llamaba, era pecosita, cabello castaño y ojos claros bien llamativos, bailamos, conversamos y hasta les hicimos unas pilatunas al animador y a otras de las chicas presentes para cumplir con aquello de “que me quería divertir como enano”. Helena tampoco quería más sexo porque estaba bastante trajinada y también con varios tragos en la cabeza. Un veterano cazador no le quitaba la mirada de encima pero creo se equivocó de cuento porque las “caperucitas” ya habían abandonado la fiesta.

¿Qué conclusión me dejó esta otra noche más de rumba erótica? Pues que lo que de niños nos metieron como cuentos y fábulas infantiles tiempo después se transforman en fantasías adultas, los mismos personajes pero en otra temética, en este caso la erótica, y que tarde o temprano va a llegar el momento de cumplirlas. Bueno si no me entendieron, no importa, aquí lo que vale es que los que terminaron de seguir este breve relato se atrevan a venir a cualquiera de estas fiestas para que le den otro giro a su manera de explorar la sexualidad. 

Yo descubrí que a pesar de ser perverso, insaciable y lujurioso, todavía llevo un niño adentro que todavía goza con los cuentos de lobos, enanos, cazadores y bellas heroínas que marcaron mi infancia.